Cuando los padres buscamos actividades extracurriculares para nuestros hijos rara vez pensamos en la equitación. Sin embargo es una actividad excelente en muchos sentidos. Primero que todo es un deporte, aunque al espectador inexperimentado le parezca que el caballo es quien hace todo el esfuerzo, la verdad es que no es así. El jinete también se esfuerza y mucho.
Por el otro lado, si lo que queremos es ayudar a nuestro hijo a que se mantenga en un peso saludable, la equitación será un buen incentivo, ya que mientras más pesado esté el niño, más difíciles serán los saltos, si es que se desenvuelve en esa disciplina.
Y hablando de disciplina, la equitación es una buena manera de inculcar disciplina y respeto. El niño tendrá que aceptar que no puede hacer lo que le da la gana con un animal tan grande y poderoso, aprende a seguir reglas, en un ambiente positivo.
En los clubes de equitación hay entrenadores privados que son dueños de los caballos y dictan las clases. Las puede conseguir incluso para niños con necesidades especiales.